Los destinos más demandados este verano son las zonas de costa de la península y las islas.
La crisis no ha cambiado los hábitos vacacionales de los palentinos. Aunque ante la inestabilidad económica sería lógico esperar un gran descenso de la demanda en el sector turístico, esto no ha sucedido. Para gran parte de los ciudadanos las vacaciones son sagradas y se realizan todo tipo de malabarismos para conseguir las mejores ofertas. «Se gastará más o menos, pero del ocio no nos hemos olvidado, aunque nos tengamos que adaptar a una serie de condiciones», explica la directora de la agencia Viajes Tucán, Nuria Alba, quien añade que la temporada ha ido muy bien, consiguiendo superar las primeras expectativas. «El sector se asustó mucho en los inicios del verano, porque el mes de abril estuvo muy tranquilo pero, aunque la crisis está ahí, los comienzos fueron muy buenos y la temporada no está yendo mal», asegura Nuria Alba.
Esperar a última hora en búsqueda de los mejores precios desbanca a la reserva anticipada para obtener descuentos de hasta el 40%, según sus explicaciones, a pesar del riesgo que corre el cliente de no ir al destino deseado. «Estamos trabajando muchísimo con peticiones de ofertas de última hora. Antes no era muy normal que el cliente viniera hoy para salir mañana o dentro de dos días y, sin embargo, ahora trabajamos mucho con salidas para 24 y 48 horas, porque el cliente quiere conseguir un precio de última hora. Sí que hemos notado que en un año de crisis se está vendiendo mucho la última hora», explica Nuria Alba.
Otros métodos de los consumidores es el recorte de los gastos cotidianos. Los viajes se mantienen, pero se producen algunas variaciones a la hora de elegir el destino para pasar las vacaciones, lo que ha producido una reducción en los viajes transcontinentales. La duración del período vacacional no suele ser, en la mayoría de los casos, superior a ocho días. La media de viaje familiar sigue siendo la semana, exceptuando las escapadas de larga distancia que en familia suelen ser puntuales, pero los viajes de pareja siguen siendo de doce días. «Muchos clientes solicitan precios más baratos, porque se tienen que adaptar a un presupuesto, pero yo creo que es algo más psicológico. No cabe ninguna duda de que hay familias que están padeciendo la crisis y hay casos muy drásticos, pero muchas familias que no la padecen también traen en mente la idea de que tienen que comprar más barato y gastar menos dinero», señala.
Menos plazas
Aún así el sector sí que se ha visto afectado a nivel nacional, especialmente en las grandes capitales donde ha habido una reducción de salidas y destinos y, por lo tanto, de plazas a disposición de los clientes, por lo que se llenan igualmente, según las explicaciones de la directora de la agencia Viajes Tucán.
Respecto a los destinos favoritos, las ventas de la temporada se centran fundamentalmente en costa, sobre todo, costa de Cádiz, de Huelva y del Sol en Marbella; e islas, especialmente Tenerife, Lanzarote y Palma de Mallorca, ya que son los tres destinos que cuentan con salida desde Valladolid. Los principales destinos en media distancia son Egipto, Croacia, Siria y Jordania; y en larga distancia, China, India, Tailandia, Vietnam y Camboya, y un destino novedoso, Alaska.
Otro punto que está motivando el fomento de las escapadas vacacionales es la comodidad de poder comparar diferentes ofertas a través de Internet, pero esto no ha supuesto un descenso para la agencia Viajes Tucán. «La mayoría de los clientes suelen ser reacios, aunque no cabe duda de que hay personas que sí que consultan estas ofertas, sobre todo, de servicio aéreo, de hotel y de alquiler de coches. Tenemos muy buena comunicación con nuestros clientes y, si han visto algo en la red, siempre comparamos lo que podemos ofrecerle» explica Nuria Alba, quien añade que el factor que diferencia a la agencia de viajes convencional es el trato personal. «Cuando hay un problema realmente es cuando el cliente se da cuenta de que ha comprado por Internet y de la falta de asesoramiento, de ayuda ante una cancelación o ante un problema familiar que le impide viajar. Es cuando se da cuenta de que no tiene a quien recurrir, que le atienda y le haga el seguimiento», concluye.
Fuente/nortecastilla.es/
